Bruno Tombari - Rocio Lequio

Rocío Lequío y Bruno Tombari

In Bailarines by Tangauta

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Rocío y Bruno representan pura energía, simpática y amigable. Frescos y claramente vivos son dos bailarines de una técnica y musicalidad encantadoras que construyeron una pareja con identidad propia e inigualable.


Juego y baile



¿Cómo llegan al tango?

RL: Mi primer contacto se dio a los 7 años. Mis viejos tomaban clases por hobby y al poco tiempo me enganché. En Hurlingham, mi ciudad, dictaban clases gratuitas en el Centro Cultural Municipal, y una de ellas era tango para niños, ahí participé por 3 años. Finalmente, de la familia, fui la única que siguió, aunque mi viejo ahora lo retomó, ¡por suerte!
BT: Llego por mi papá, Don Ricardo Tombari. Él arrancó a sus 50 pirulos y luego de hincharnos a mis dos hermanos y a mí, el único que se prendió fui yo. No vengo de una familia tanguera, pero sí de artistas. Mi abuela y mamá del palo de la ópera, pianistas y directoras de orquesta, mi abuelo y papá cantaban ópera, y mi hermano menor es pianista también.

¿Tuvieron formación en otras danzas?

RL: No realmente. De chica sólo bailé tango. Estudié otras disciplinas una vez que entré a DNI Tango, principalmente danza contemporánea y yoga, y tuve la suerte de tomar clases con grandes maestros (Laura Sol Torrecillas, Facundo Mercado y Gustavo Lesgart en danza contemporánea y Stella Dettoni en yoga); pero siempre le escapé al ballet.
BT: No, participé de algunos seminarios que dictó Fabiana Capriotti de improvisación, pero nada más.

¿Quiénes fueron sus maestros?

BT: Mi primer maestra se llama Gricel Domínguez. Tomaba clases en su casa, en Villa Luro. Después fui con los hermanos Nahuel y Noelia Barsi. Después caí en el Sunderland, con Carlitos y Rosa. Y el que me voló la cabeza y a quien admiro más es Don Mariano Chicho Frúmboli, “Obi One”, como lo llamo. Pero aprendí de muchísima gente que si los nombro a todos no termino más.
RL: En Hurlingham Haydeé González y Dante Montero; y el grueso de mi formación se dio en DNI junto a Pablo Villarraza, Dana Frígoli y el staff del estudio por casi 8 años.

El ambiente tiene sus pros y sus contras. Cuando el juego es figurar, intento correrme a un costado. Rocío Lequio
¿Cómo armaron su estilo?

RL: Lo creamos en base al disfrute, respeto hacia el otro y muchas horas de ensayo. Evolucionamos técnicamente sin perder la paz y tranquilidad al bailar. Pero una de las palabras que la gente más dice al vernos bailar es “juego”.
BT: Mi estilo lo creo queriendo ir por el medio entre Carlitos y Mariano. Con la tradición y raíces, pero con libertad y vuelo y siendo lo más parecido a mí mismo. Mariángeles Caamaño fue la pieza más importante para lograr aprender, crecer y desarrollar mi estilo personal.

¿De qué fuentes se nutren para investigar sobre el baile?

Del trabajo con colegas, observar qué sucede en la milonga, espectáculos de otros palos (teatro, hip-hop, danza contemporánea, clown), yoga, viejos milongueros, escuchar y compartir con músicos.

¿Cuáles son los enfoques pedagógicos más modernos?

Después de la revolución de Naveira y compañía, de un tiempo para acá, hay gente que se dedica a la antiforma, poniendo la atención en la interpretación musical, conexión con el otro y espacio físico. Nos incluimos un poco dentro de ese grupo de gente. Buscamos que el alumno se divierta, y conozca límites que su propia cabeza pone, y de a poco entre en una sintonía que le permita jugar para aprender.

Para mí lo más lindo de viajar es volver.Bruno Tombari
¿Cómo ven el baile hoy?

BT: Al baile lo veo vivo y creciendo, entrando más en nuestra sociedad actual. Igual, veo mucha “forma”, como que la estética y estructura (pasos) tomaron más importancia que la necesaria. Se aleja del sentido de la esencia.
RL: Lo veo muy rico. Muchos bailarines se forman no sólo en tango, sino también en otras disciplinas permitiendo que el baile evolucione, que los cuerpos tengan más posibilidades de expresión. Pero por otro lado, está la moda, lo que garpa hoy en día, y eso hace que muchas veces se vean muchas “figuritas repetidas”, se pierde ser uno mismo en pos de ser como los demás. Sinceramente, creo que es un gran error.

¿Qué opinan del ambiente de la milonga?

BT: Depende de la milonga, obvio, pero en general, creo que hay bastante ‘show off’, ganas de mostrarse. Aunque, si uno es observador, logra cazar escenas de caballeros y damas que son deliciosas.
RL: Como todo ambiente tiene sus pros y contras. Sobre lo que dijo Bruno, me pasa que cuando el juego es figurar, intento correrme, no me siento muy cómoda, prefiero tomar un Fernet a un costado. Pero por otro lado, y creo que todos lo vivimos de una manera u otra, la solidaridad que hay entre tangueros es muy grande, es realmente “Haz el bien sin mirar a quien”, y creo que al final eso es lo que cuenta de verdad. •

Sueños y proyectos



Rocio y Bruno-Que ves en mi
Bruno: Quiero jugar en la selección y salir campeón del mundo (risas). Además de ser una gran persona y artista sincero y trascendente. Como proyecto puedo contar la obra ¿Qué ves en mí?, escrita y dirigida por Juan Maciel, director, actor y amigo; con música original de mi hermano Franco e interpretada por él y nosotros dos. Y otro objetivo grande en la vida es formar una hermosa familia.
Rocío: Mi sueño es ser la mejor versión de mí misma, como mujer y bailarina. En cuanto a la obra, es un espacio donde ponemos mucha garra para que salga adelante.



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El Tangauta Revista – Edición #242
Copyright: © Tangauta 2015
Entrevista: Guillermo Chulak
Fotos – Cortesía de: Tango Paparazzo
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