Raúl Garello

Raúl Garello (1936-2016)

In Músicos by Luz Valbuena

Bandoneonista, director, compositor y arreglador argentino.
(Chacabuco, 3 de enero de 1936 – Buenos Aires, 29 de septiembre de 2016)


Raúl Garello – Bandoneón solo
Sur (tango, 1948 | Música: Aníbal Troilo | Letra: Homero Manzi)
Concierto acústico de bandoneonistas con el fueye de Pichuco, en el marco de las celebraciones por el centenario del nacimiento de Aníbal Troilo (Iglesia de San Pedro Telmo, Buenos Aires)



Raúl Garello es bandoneonista, director y compositor. Formó parte de la orquesta de Aníbal Troilo e hizo arreglos para él. Acompañó a cantores del nivel de Roberto Goyeneche y es director fundador de la Orquesta de Tango de Buenos Aires. Su capacidad y experiencia le han permitido crear un estilo propio que lo mantiene vigente.

Acercarse al tango con humildad

¿Cómo se inició en el tango en su Chacabuco natal?

Tuvo mucho que ver el sonido del bandoneón. Yo era un pibe de 11 años, estaba con un primo en una esquina en Chacabuco y llega otro pibe en bicicleta con una enorme caja en el portaequipaje. Nos llamó la atención “¿Y eso qué es?” preguntamos. Así conocí la existencia del bandoneón. Queríamos saber cómo se tocaba, estábamos ansiosos, hasta que el pibe se lo subió a las rodillas. Su sonido me produjo un click en mi interior que me despertó un gran entusiasmo. Luego decidí empezar a estudiar bandoneón con un luthier que había en Chacabuco, que arreglaba guitarras e instrumentos en general. Fui solo, en mi casa se enteraron al mes que estaba yendo, cuando hubo que hablarlo porque había que pagar las clases, pero todo anduvo muy bien.

¿Por qué decidió venir a Buenos Aires?

Yo tenía un hermano, el reconocido poeta Rubén Garello, con quien escribí una serie de canciones. Él era mayor que yo, vino antes a Buenos Aires, y luego me indujo a mí a venir a la ciudad, con la excusa de ingresar a la Facultad de Derecho. Pero yo quería trabajar. Había un violinista de Chacabuco que estaba en la Orquesta Estable de Radio Belgrano, que en ese momento dirigía Leopoldo Federico. Y Federico me conectó con el cuarteto de Roberto Firpo hijo para tocar en Montevideo. Los años siguientes fueron con obstáculos, con trabajo salteado, tuve que hacer la colimba durante catorce meses, y luego empecé el vagabundeo de un cabaret a otro, de una orquesta a otra, de un café a otro, pero siempre estudiando. Por esos días conocí a quien fue mi verdadero maestro, un hombre al que en el ambiente se lo llamaba ‘El Alemán’ de Castelar, Juan Schultz, quien me formó en todo lo que hace a la armonía, contrapunto y demás. El hito mayor de esa época fue cuando ingresé a la Orquesta de Aníbal ‘Pichuco’ Troilo, en el año 1963.

¿Cómo llegó hasta Aníbal Troilo?

Me presentó Ernesto Baffa, yo tenía 27 años. Me convertí en una especie de papel secante con ‘Pichuco’, absorvía todo el conocimiento que podía. Empecé como ‘peón’, que en la jerga de la época significaba ser músico raso, ni solista ni suplente de solista. Entonces empiezo a tocar y a entreverarme con esa orquesta, pero sigo estudiando y empiezo a escribir para otras orquestas que estaban cerca mío, como el caso de Baffa-Berlingeri, con la cual también tocaba. Lo que escribía les gustaba entonces me daban más trabajo hasta que un día Enrique Franchini y Homero Expósito escribieron Ese muchacho Troilo, lo graba el ‘Polaco’ Goyeneche con la Orquesta de Ernesto Baffa-Osvaldo Berlingeri y yo escribo el arreglo, sería el año 1965 o 1966. A los pocos días se lo hacen escuchar al ‘gordo’ en la oficina de la compañía discográfica RCA. La primera pregunta del ‘gordo’ mientras escuchaba fue “¿De quién es el arreglo?”, y alguien le dice “De Garello”, a lo cual él contesta “¿Garellito? ¿Cuál Garello? ¿El que está conmigo?”, y le contestan que sí. Y después no dice más nada. Al domingo siguiente, poco antes de empezar una audición que hacíamos la Orquesta de Troilo en Radio Splendid, me encuentro al ‘Gordo’ en el café de la esquina.
Estuve en la oficina de la RCA y escuché Ese muchacho Troilo, ¿el arreglo es suyo? –me preguntó
Sí.
–¿No quiere escribir para mí? Julián Plaza está muy atareado con el sexteto y la sonoridad del tema me gustó mucho.
–Gordo, me parece que me queda grande lo que me está proponiendo.
–Déjese de joder. ¿Quiere o no quiere?
–Sí, ¿¡cómo no voy a querer!?
–Bueno, venga mañana a casa, nos tomamos unos mates y vamos a tratar de hacer una versión instrumental de
Los mareados.
Ahí empiezo como arreglador de él, en el año 1967. Había tocado una tecla troileana.

Usted dice que fue más instrumentador que orquestador de Troilo porque él siempre tomaba la última decisión…

Yo intenté consensuar con él varias ideas, como agregar flautas o percusión y él me decía “por ahora no, después vemos”. No me daba un no rotundo pero su concepción era más ortodoxa, con la formación de siempre. Yo sabía de la mitológica goma de borrar troileana, incluso me tocó, pero quería evitarla. Pero era parte del trabajo, mi relación con él fue increíble. Nos encontrábamos en la cocina de su casa, Zita nos hacía mate amargo. Tenía cuatro oídos cuando estaba con él, oía sus silencios, lo que no decía porque lo daba por sabido, su marca… “Esto es un ‘tutti’”, decía pero el asunto era escribirlo, ahí es donde estaba el trabajo del orquestador escribiendo la sonoridad de lo que él pedía. Él sabía lo que no era de él y lo que era de él. Tenia sus propios sonidos.

¿Qué otras influencias tuvo?

Osvaldo Pugliese, fue muy importante para mí Osvaldo. Conocí su orquesta a los trece años, extraordinaria orquesta, también me puso un sello en el alma. De la misma manera sucedió con Horacio Salgan, Ástor Piazzolla, Alfredo Gobbi… Ellos son mis guías y no me privé de ninguno. Quise tener su influencia y me siento honrado de ellos.

Pero usted tiene su propio estilo, donde se reúnen el formato clásico del tango con sonidos más actuales.

No sé como explicar eso. Tal vez por mi formación en otras artes. Un músico a veces cristaliza ideas, si se empieza a escarbar se descubre una convocatoria de varios hechos. A mí me gustó siempre la literatura, los grandes escritores siempre estuvieron – y están – presentes en mis creaciones, de la misma manera la pintura y el ballet. No es casual entonces todo el contacto que tuve con Maurice Bèjart, tengo tres ballets realizados con él y Jorge Donn. También estoy influenciado por la Gran Música, fui llevado de las narices por arreglistas como Tchaikovsky, escuchar los arreglos de esa música y la sonoridad de sus orquestas fue sumamente formador. Entonces cuando me toca a mí escribir si puedo poner algo de todo eso que siento lo pongo y al cauce del tango le viene bien por ser una música profunda. Y por ello han sido tantos los grandes académicos del mundo seducidos por el tango, un género tan rico expresivamente, donde se encuentran expresiones profundamente populares, originadas en la gran diversidad étnica que hace a nuestro país. Y ese amasijo cultural fue dando a luz esta música popular.

¿Qué opinión tiene de Ástor Piazzolla?

Para toda mi generación es muy importante, fue un laburante del tango, escribió y trabajó mucho, un tipo muy tanguero, que también propuso algunas variantes, hace ya muchos años. Fue enorme su influencia en los músicos contemporáneos a él y en los que lo siguieron. Uno de los músicos argentinos más ejecutados en la historia. Y el espejo de Piazzolla refleja la riqueza del tango. El cauce de este género, su profundidad, posibilita el desarrollo de músicos como él. No es una música epidérmica, lineal, costumbrista sino que cala hondo y permite pasearse por una serie de modalidades y formas diversas.

También acompañó al ‘Polaco’ Goyeneche, ¿cómo lo recuerda?

Es muy difícil cantar todas las notas y el ‘Polaco’ lo hacía. Era muy práctico, una sola toma para grabar, hemos tenido sesiones de grabación en la RCA de nueve temas en una tarde. Era muy puntilloso en los textos, jamás un cambio ni siquiera en una sílaba, como a veces escucho ahora, que le enmiendan la plana a Homero Manzi. Nadie es merecedor de que le cambien un género ni una sílaba, pero menos Enrique Cadícamo, Cátulo Castillo o Manzi. Recuerdo en una ocasión en que grabábamos El Milagro de Homero Expósito y el ‘Polaco’ lo llamó por teléfono por si en la edición de la letra había algún error, era muy puntilloso con la gramática y la sintaxis. Y eso para un cantor que tiene que contar una historia popular es muy importante. Con las melodías era igual.

¿Cómo está la Orquesta de Tango de Buenos Aires?

La Orquesta está en vísperas de un relanzamiento, se ha dado una renovación de músicos, y también han ingresado como directores Néstor Marconi y Juan Carlos Cuacci, luego del fallecimiento de Carlos García. Espero que se corrijan algunas asignaturas pendientes en lo que se refiere al orden y disciplina en las grabaciones, tendríamos que haber grabado mucho más, hemos perdido varios ‘cracks’ que formaron parte de la Orquesta. La Orquesta tiene 28 años y sólo grabó 3 o 4 discos. Podríamos haber hecho un disco por año. Uno de mis sueños es mostrar más a la Orquesta, nunca hemos estado en Europa y yo he propuesto una presentación en el Teatro Chatelet de París, en una suerte de consagración, un lugar de resonancia mundial. La Orquesta de Tango de Buenos Aires, sostenida por la Secretaría de Cultura de la ciudad, merece una consideración universal a la par de los otros organismos similares en las distintas capitales del mundo. Es lo lógico y creo que estamos a tiempo de hacerlo, para beneficio de nuestra música y de quien nos lleve a ese lugar. Sería un tiro para el lado de la justicia.

¿Qué opina de las nuevas generaciones?

Nuevo es una palabra muy seductora. No hay que deslumbrarse por querer hacer algo nuevo. ¿Qué es nuevo? Una palabra propia del marketing. Los jóvenes deben informarse a fondo sobre lo que ha sucedido, porque tienen la responsabilidad de hacerse cargo, sostener y llevar adelante los legados de las generaciones precedentes de la música popular. Ése creo que es el desafío mayor, eso sería lo “nuevo” que yo invito a que los jóvenes intenten. Por supuesto que hay que evolucionar, pero se logra si se tiene con qué adentro. Se deben tener vivas esas hermosuras increíbles que se han escrito en el siglo XX. Entonces saber mantener y sostener lo que se tiene implica un verdadero desafío “nuevo”. Y hay que acercarse al género con humildad, porque ya hay varios que antes la dejaron así de chiquita.

Tocata para sexteto (tango, 2007)

MÚSICA | MUSIC: Raúl Garello • POR | BY: Raúl Garello y su sexteto

Raíces y renovación

El bandoneonista Raúl Garello reúne en su álbum Tocata para sexteto el conocimiento y la profundidad que caracterizan su estilo pero también deja lugar a nuevas vibraciones, que acompañan en la medida justa, sin excesos innecesarios, tan comunes por esta época. Su formación junto a mitos como Troilo, Goyeneche y Floreal Ruiz, por nombrar sólo tres, lo convierte en parte esencial de una historia, que no se detiene gracias a la renovación a la que él aporta rodeándose en la actualidad de jóvenes y talentosos músicos.
Este trabajo está compuesto en su totalidad por temas de su autoría, y cada uno de ellos tiene un valor personal en la vida de Garello. Tocata para sexteto, que es la pista que reproducimos aquí y da nombre al disco, por ejemplo, está dedicada a su sexteto y al “Velma Café”, lugar donde se realizó la presentación de este trabajo. José es el nombre del nieto de Raúl Garello, hijo de su segunda hija Margarita
ALBUM: Tocata para sexteto (Grabado en Estudios ION para Pichuco Records Inc, 2007)

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PUBLICADO EN | PUBLISHED IN

REVISTA | MAGAZINE Nº 262




Fecha:OCT 2016

Copyright: © Tangauta 1996-2017

Entrevista / ArchivoTangauta Nº 165 (JUL 2008)

Disco / ArchivoTangauta Nº 163 (MAY 2008)

Edición 2016: L.V.

Foto de apertura: Cortesía Festivales de Buenos Aires