Nuria Lazo y Federico Ibañez

Nuria Lazo y Federico Ibáñez

In Bailarines by Mariano Valbuena

Nuria Lazo y Federico Ibañez comparten siempre una pasión: bailar… y fue tanto así que se unieron en una pareja de vida y trabajo para ahora, dedicarse al tango. Oriundos de General Pico, La Pampa, desde 2003 viven en Buenos Aires y entre sus logros se destaca un cuarto puesto en la categoría Tango Escenario del Mundial de Tango 2015.


Crecieron, se hicieron grandes de verdad; dejaron La Pampa con una valentía y convicción inusual para dos adolescentes. Llegaron a Capital donde comenzaron sus estudios en el UNA (Universidad Nacional de Arte) en la carrera relacionada con tango y folclore, y se gradúan en 2010. Hace más de 15 años que bailan juntos compartiendo la misma obsesión, pasión que los hace seguir, elegir y vivir de su profesión día a día. A Nuria Lazo (31) y Federico Ibañez (33) ya no les molesta vivir en la tercera ciudad más ruidosa del mundo, atrapados en un tango mágico e inexplicable. Si bien forman parte desde 2012 de la Compañía de Leonardo Cuello, ahora buscarán recorrer diferentes lugares del exterior, dando clases y demostrando lo que el tango significa para ellos.

¿Fueron las clases de tango en el UNA las que impulsaron más decididamente su carrera?

FI: Claro, porque el primer gran maestro que nos dio la oportunidad de aprender y guiarnos dentro de su estética y atmósfera tan especial fue Leonardo Cuello que nos metió dentro del tango mostrándonos todas las gamas de colores de este lenguaje tan especial. Y el ex bailarín (Cuello) —que se desempeña actualmente como director artístico de la Compañía de Tango de la Universidad Nacional del Arte (UNA)— realiza desde hace tiempo una intensa búsqueda de nuevas maneras de escenificar el tango, sorprender al público y no repetir modelos del tango comercial hecho para turistas.

Hasta siempre amor

Música | Music: Donato Racciatti • Letra | Lyrics: Federico Silva • Versión: Fulvio Salamanca • Lugar | Location: Parakultural Milonga

¿Cómo es trabajar en “casas de tango”?

NL: Si bien hoy somos docentes de folclore en la Universidad Nacional del Arte (ex IUNA) y todas las noches bailamos en un local tanguero de San Telmo —La Ventana— , lo tomamos como que son lugares de tránsito donde no hay ahí mucha posibilidad de crear o improvisar, pero bailar todas las noches te da mucha práctica en un espectáculo que propone una fuerte presencia de la pareja como entidad, donde entendemos que el tango es un maravilloso lenguaje que se genera a partir del abrazo entre el hombre y la mujer y el vertiginoso cruce de piernas, que son su identidad profunda.
FI: Le ponemos un poco de onda, porque lo comercial, ya se sabe, es siempre igual, más de lo mismo… En lo que hacemos en La Ventana no hay hilo conductor… pero la pareja está, se ve y aprecia, claro. Ahora, por suerte, preparamos una gira por Europa (Italia, Alemania y Grecia) donde será la primera vez que iremos por nuestra cuenta.

¿Qué los llevó a planificar, armar y llevar adelante la gira?

FI: Tal vez fue que nos cansamos un poco de competir en el Mundial, por ejemplo. Descubrimos que no nos hace bien bailar bajo la presión que ahí se genera. En 2015 era nuestra segunda participación en el Mundial de Tango: lo hicimos también dos años atrás, cuando llegamos hasta semifinales. Y en 2015 estuvimos a punto de no presentarnos, fue algo de último momento, por insistencia de dos familiares, y por eso no nos preparamos especialmente para el Mundial. Fuimos sin presión y nos fue mejor.
NL: Queremos movernos de manera independiente y con esfuerzo personal también se logra el prestigio y reconocimiento de la gente. Aunque a los artistas del tango no nos conoce nadie, excepto la gente del medio. Después de todos estos años en el medio teníamos ganas de volar por nosotros mismos, embarcarnos en nuevos proyectos y emprender nuevos retos, así que la gira es realmente el inicio de una nueva aventura.

Su tango progresó por esfuerzos conjuntos


En 2015, la pareja de pampeanos deleitó con una impecable coreografía en base a Desencuentro (música Aníbal Troilo, letra Cátulo Castillo) en la interpretación de Rubén Juárez.
No existe una fórmula mágica; se necesita mucho trabajo para llegar a optimizar recursos disponibles. Hoy, pareciera ser la única forma de lograrlo.
Sin duda, entre sus brazos llenos de amor, conformaron una de las parejas más armadas y trabajadas de esta época donde encarnan sus roles con talento, pero sobre todo con una preparación que se ve de forma tangible en su baile en esa búsqueda de perfección que revela un trabajo, arduo, de entrenamiento, pero también de amor al arte.

Publicado en | Published in

Tangauta Revista | Magazine N° 260 (AGO 2016)

Revista | Magazine Nº 260


Fecha: AGO 2016

Copyright: Tangauta 2016

Textos: Guillermo Chulak

Fotos: Cortesía de: Lazo-Ibáñez


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