Graciela Gonzalez Technique

Graciela González

In Bailarines, Tango por Luz by Luz Valbuena

Graciela Gonzalez TechniqueEl seminario de técnica femenina creado por la maestra Graciela González cumplió 20 años en 2014 y coincidió con un punto de inflexión en su vida. Por eso, en esta charla emergieron sus descubrimientos más abrumadores.

Yo adivino el parpadeo

Por ejemplo, cómo nació en Graciela González la necesidad de decodificar el silencio; esa mirada que contiene a un tiempo la pregunta y la respuesta y ha mejorado el tango de miles de bailarinas en todo el mundo. Porque, entre otros reconocimientos, el Seminario de Técnica para Mujeres llevó a Graciela a viajar sola invitada por la Universidad de Stanford en los Estados Unidos en 1995 y por el resto del mundo en los años siguientes.
El seminario tuvo su debut el 8 de enero de 1994 en La Galería del Tango, en el barrio de Boedo, por ese entonces a cargo de la pareja Gloria y Eduardo Arquimbau y el bailarín Carlos Gavito. “Ellos creyeron en mí y me habilitaron el espacio para hacer lo que quisiera.” recuerda Graciela.


¿Cómo fue ese inicio?

Yo volvía de mi primer viaje sola para dar clases en Chile en 1993, clases a las que asistieron casi exclusivamente mujeres. Después de eso me animé a juntar a todas las mujeres y a hacer el seminario. La que me estimulaba para que lo hiciese era Patricia Lamberti, que diseñó la primera gráfica.

Las mujeres llegan con información incorrecta, necesito pasarles el “plumero” para limpiar tanta confusión. ¡Me siento la señora de la limpieza!

En 1994 no se hablaba de seminarios. Y mucho menos de técnica….

Sí, y más orientadas a los hombres que a las mujeres además. Lo que pasó es que muchas mujeres venían a tomar las clases regulares o me pedían clases privadas. Se pasaban el dato entre ellas, una traía a otra y a otra y a otra… Evidentemente algo de lo que yo hacía y decía les estaba funcionando.

Fue surgiendo…

Sí, fue todo intuitivo. Había un lugar vacío, había una demanda de información y había que ponerle un nombre. Así que toda esta información se estructuró y se hizo el seminario de técnica que por entonces eran cuatro clases de dos horas por sábado. Después salió el seminario de adornos, que eran otras cuatro clases más, la gente se comprometía por los dos meses.

Y luego lo fuiste actualizando…

En un principio era absolutamente técnico: todas en puntitas de pie haciendo equilibrio frente al espejo. Después fue más teatral, porque yo estaba en una búsqueda personal, generaba encuentros con uno mismo frente al espejo y todas lloraban… Ahora es más energético. El seminario fue reflejando mi propia evolución, fue cambiando porque las necesidades de las alumnas y las mías empezaron a ser otras.

¿Qué necesidades tenemos las mujeres hoy?

Tengo claro cuáles son mis necesidades con respecto a lo que veo en los cuerpos de las mujeres que llegan al seminario, necesito pasarles el plumero para limpiar tanta información incorrecta. Me siento la señora de la limpieza, ¡no es joda! Llegan con demasiada información, con mucha confusión. Cuando las modas lastiman los cuerpos, ¡hay que estar atentos!

¿Tus alumnas son aficionadas o profesionales?

Han venido todas indiscriminadamente. Me asombró y me halagó cuando vino Graciela Cabrera, por ejemplo, cuando vino Liliana Belfiore, Mecha Fernández, Cecilia Figaredo… La Plebs (Milena Plebs) que pensé que venia a tomarse unos mates y al final se hizo el curso, yo me acercaba y le preguntaba “pero ¿vos estás segura?” Ella además usa algunas de mis imágenes en sus clases. Han pasado Elina Roldán, Vilma Vega, Corina De La Rosa, Mariana Dragone, Analía Vega, Verito Alvarenga y muchas otras.

¿Qué fue lo mejor del seminario?

Lo mejor que me pasó con el seminario es lo que me pasa todo el tiempo. El curso es para mí un espejo importante de aprendizaje. Cuando siento que coincide el lugar, el momento, cuando se sincroniza todo y veo a las mujeres emocionadas y conectadas, es perfecto.

¿Hubo algo que te haya molestado?

Me molesta cuando vienen y toman nota todo el tiempo para tratar de hacer exactamente lo mismo. El maestro también elige al discípulo. Una cosa es la discípula que me sigue desde siempre, que pregunta, que está entendiendo por qué hago lo que hago y que lo incorpora. Y otra cosa es el que viene, incluso varias veces, para copiar todo e intentar repetirlo. El curso es intransferible, no se puede filmar, ni explicar ni copiar.

¿Y lo más arduo?

No hay nada que me haya costado. Como maestro a veces te pasa que tratás de conquistar al alumno que se pone difícil. ¿Viste el alumno que viene con esa actitud de “a ver qué me podés enseñar”? Terminaba muy cansada hasta que aprendí a no gastar la energía ahí. Tiene que ver con la propia aceptación. Pero bueno, para eso hacía falta llegar a los 50 años.


Bailarines: Graciela González y Pablo Araujo
Audio: La luciérnaga (milonga, J.Dames y J.Amigo / H.A.Costa)
Versión:Sexteto Mayor




El pasado que vuelve

¿Cambió tu mirada?

Cambió absolutamente todo. De hecho te anticipo que, cuando culminen estos festejos, voy a cambiar hasta el nombre del seminario. ¡Ya empecé cambiando “la Negra” por “la Leona”!

¿Estos 20 años son una celebración y también un broche?

Sí, celebrarlo es lo que estuve haciendo durante todo este tiempo. Y ahora necesito cerrarlo para comenzar una nueva etapa. A partir de mis 50 años siento que se están cerrando varios ciclos y se están abriendo muchos otros.

Cuando empezaste a bailar, no existía Graciela González para que te explicara…

No había nadie que te dijera demasiado. Se aprendía bailando y se aprendía mirando. Las únicas que me explicaron algo fueron Martha Antón, que fue mi primer referente; Martita, que bailaba con Petróleo y me explicó el primer adorno dentro del baile del Pupi y Alejandra (de Almagro). También estaban modelos como Adela la Gallega, esta Martita que para mí era maravillosa, la Rusa, Ada, Margarita, Neli, Elba, Lidia Filippini.

O sea que, por fuerza, te fuiste especializando en interpretar lo no dicho.

Sí, absolutamente. Hay un ‘training’ importante anterior que luego me sirvió en esta profesión. Te veo bailar y sé qué está faltando, o si hay un bloqueo o molestia… El instrumento está tan afinado ahora que las apertura ya son rápidas. Esa lectura corporal va más allá de lo que digas y es anterior a mi llegada al tango, una lectura de la que me estoy haciendo cargo recién ahora.

Tiene que ver con la niña que fui, una niña adoptada que tenía que leer los cuerpos para entender lo que nunca se dijo.
¿Hablás de tu historia personal?

Si. Tiene que ver con la niña que fui y creció dentro de una familia que nunca habló, una niña adoptada que tenía que leer los cuerpos de todos para encontrar señales y entender lo que nunca se dijo.

¿Cuándo supiste que eras adoptada?

En realidad siempre lo supe pero lo confirmé a principios del 2010. Un día me desperté con una angustia terrible. Empecé a buscar documentos, partidas de nacimiento, datos… Se me ocurrió buscar en internet el nombre de la partera y empecé a encontrar todas las criaturas que esta mujer había dado en adopción.

Doloroso pero liberador.

Sí, un antes y un después. Estaba muy enojada, se comprometió mucho mi salud, me explotó el cuerpo, me explotó todo. Ahora todo es más claro y verdadero.

¿Y tu relación con el resto de tu familia?

No sé quiénes son mis padres biológicos y no los estoy buscando tampoco. Mi familia adoptiva me adoraba y me sobreprotegía. Esa sobreprotección generó una gran desconexión.

Claro, la burbuja es aislante.

Es aislante, por eso este curso vino para que yo conectara. Mi trabajo concretamente es conectar a los otros. ¿Estás desunida?, te conecto.

Y la Tía… ¿vos la adoptaste a ella?

Sí, para mí es la madre elegida, porque a partir de ahora elijo yo. •

Aferrada a un dulce recuerdo



“Un día entró al seminario el Pa (Pupi Castello). Llegó en el momento final de la clase, cuando estábamos en plena relajación. Había música de meditación y alrededor de cincuenta mujeres, todas acostadas en el piso, con los brazos extentidos y las piernas abiertas. Y el gordo entró, vió el cuadro y exclamó “Ah, ¡llegué al paraíso!” y le dio un ataque de risa tremendo, no podía parar. Tanto que lo tuve que echar para que no se despertaran las chicas.” • –G.G.



Bailarines: Graciela González y Pupi Castello
Audio: El Cencerro (tango, J.Martínez / F.Lío)
Versión:Orquesta de Juan D’Arienzo





Van marcando mi retorno



El curso de marcación para hombres fue en 1995 y creo que también fue una transgresión importante. Ya lo habían sido antes el curso y la práctica junto a Martha Antón y Verónica Alvarenga. Y encima después presentaba este curso para hombres, en el que fui asistida y acompañada por Patricia Lamberti. Pero el curso de marcación no fue pensado desde el lugar de una maestra que enseña a bailar a los hombres sino desde una mujer que explica cuándo se siente mejor marcada, una mujer que hace una devolución de cuándo se entiende más la marca y cuándo menos. • –G.G.

Que 20 años no es nada



Para celebrar los 20 años del seminario de técnica femenina, Graciela González planificó varias fechas durante enero y marzo del 2014 para seminarios y festejos especialísimos.
A las clases de dos horas de duración se le sumó una charla de aproximadamente 40 minutos y la participación de veinte bailarinas (algunas vinieron especialmente desde el exterior del país) elegidas por Graciela: “Algunas fueron mis modelos, otras son colegas y otras fueron alumnas pero básicamente son todas amigas y mujeres que respeto y admiro.” • -L.V.


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REVISTA | MAGAZINE Nº 229

Fecha: DIC 2015

Copyright: Tangauta

Textos: Luz Valbuena

Imágenes: Cortesía Graciela González