Ignacio González Cano - TempoTango

Ignacio González Cano

In Bailarines by Mariano Valbuena

Bailarín, coreógrafo, director, tango, ópera, musical, Ignacio González Cano atraviesa todos los géneros con su particular visión que lo define como un creador con un estilo propio. Recorrió el mundo con su baile y sus puestas escénicas. Logramos distraerlo de sus múltiples actividades para conversar un poco sobre sus pasiones.

¿Cuándo comenzaste en el mundo de la danza?

Comencé a bailar a los 4 años, en mi pueblo, Juan Bautista Alberdi (BA). Mi abuela me llevó a una academia de folklore y no pude dejar de hacerlo, nunca olvidé ese día y todos los recuerdos de mi infancia están vinculados a la danza, a ese ámbito, a esas experiencias.

A nivel profesional, ¿Cómo te definirías?

Me es difícil definirme “profesionalmente”. Creo que las personas somos un todo, es difícil, al menos para mí, verme de manera parcial y objetiva. Podría decirte que soy muy curioso, observador, inquieto y bastante ciclotímico.

¿Cómo fue el paso de coreógrafo a director?

No lo sentí como un paso. En verdad, desde los 13 o 14 años, en la academia de mi pueblo me permití crear espectáculos y es algo que siempre traté de hacer más allá de las dimensiones de los mismos. Creo que la capacidad de dirigir y crear coreografías responde siempre a una necesidad de expresar de manera personal aspectos de aquellas cosas que me movilizan. Soy de los que piensan que no siempre uno decide todo lo que hace, las cosas se van dando y si fuese uno quien las genera, prefiero hacerlo de manera inconsciente para de tal modo vivir cada etapa como un nuevo desafío.

10 minutos (work in progress)

¿Qué sentís por la danza?

Decir que siento “amor” sería demasiado obvio pero a la vez verdadero. En mis etapas con Ana María Stekelman y Oscar Araiz sentía una especie de obsesión y entiendo que eso tenía que ver con la edad y el rol de intérprete. En este momento siento algo de nostalgia dado que ya no estoy bailando profesionalmente. Como director siento mucha gratitud y una enorme responsabilidad porque hoy más que nunca la danza para mi es una herramienta discursiva.

¿Qué querés transmitir con tus obras?

Ideas, pensamientos, reflexiones e historias. Siempre me costó pensar en el arte solo como entretenimiento. Creo en el poder del escenario (en un sentido amplio del término) y cada obra es una posibilidad para “decir”. Por ejemplo “Cuatro noches” nació como una serie de episodios inconexos y recién poco tiempo antes de estrenarla comprendí que el tema sobre el cual estaba hablando era la soledad… fue ahí cuando se completó el título, “Cuatro noches y el miedo a estar solo”.

¿Cuál es tu punto de inicio en los procesos creativos?

Siempre varían. No podría describirlo como una fórmula preestablecida. Trato de estar con la escucha abierta y atento a los diferentes disparadores tanto propios como del entorno. En el caso de obras escritas por otros autores, el texto, la música y los requerimientos de producción, hacen que el proceso creativo se accione de una manera más técnica. En las obras de autoría propia los tiempos y formas del proceso creativo son múltiples.

¿Dónde ubicas los límites al momento de crear?

En ningún lado. La creación siempre debería darse en un espacio de total libertad. Los límites, en caso de haberlos, van apareciendo en respuesta de los requerimientos propios de cada obra. Eso se da durante las instancias finales de creación donde uno debe tomar decisiones que ayuden a cerrar la obra y de tal manera no eternizar el proceso creativo.

Hace 8 años que creaste tu compañía Tempotango. ¿Qué balance haces?

Tempotango es un espacio que nació con el fin de explorar y experimentar. Poco a poco la compañía fue encontrando una manera propia. Uno de los primeros artistas en confiar en nosotros fue Guillermo Fernández, él nos dio la primera oportunidad de mostrar nuestro trabajo y ese lazo creativo se mantiene hasta hoy en día en “El tango es puro cuento” y en mi caso como director en Gardel. También lo hizo Jean Francois Casanovas con quien hicimos “Caviar-Tempotango” y otros tantos que creyeron en la compañía. También debo mencionar a Hasta Trilce ya que para mi es uno de los teatros más lindos de Buenos Aires y donde hemos encontrado un espacio único, un horario especial como es la trasnoche y donde “Taco Teco” y “Cuatro Noches” pudieron mostrar a la compañía al cien por ciento.

¿Cuál es la mirada que tienen Tempotango y vos sobre el tango?

Para nosotros el tango es algo que nos es propio, nos sentimos parte de él y por lo tanto nos animamos a disfrutarlo y también cuestionarlo. No podemos pensarlo como algo ajeno, como un objeto de estudio, pero tampoco nos sentimos con derecho a clasificarlo o encasillarlo. El tango cambia tanto como cambiamos nosotros, somos parte de él y él es parte nuestra. Esa simbiosis es inexplicable y personalmente creo que cualquier postura rígida sobre el tango atenta contra la evolución y permanencia del género.

¿Qué proyección tienen con Tempotango?

Tempotango es un día a día, ya no es un proyecto, es una realidad. Lo más importante para mí es mantenerlo activo. La compañía incluye a un grupo aproximado de 20 personas entre bailarines, realizadores y productores que pensamos al arte de una manera parecida. Diego Restivo fue y es el otro pilar fundamental de la compañía además de Soledad Fernández y Manuco Firmani con quienes comparto la creación coreográfica y quienes son sin dudas mi mano derecha. Otra persona clave que ha estado desde los inicios es Nélida Bellomo, nuestra diseñadora y realizadora de vestuario. De todas maneras estoy siendo injusto con los demás integrantes del equipo ya que todos y cada uno son partes importantes de Tempotango.

¿Cómo se hace hoy para estar tanto tiempo en cartel haciendo teatro independiente?

Siendo constantes, agradeciendo y viviendo cada función como una oportunidad única y sobre todo poniendo en segundo plano la expectativa económica. Apostamos energía, mucha energía porque nos hace bien. Necesitamos hacer la obra, que el público la vea, la reciba y de esa forma se cumpla el ciclo básico de la comunicación.

¿Qué crees que le aportas a las obras de ópera en las que trabajas?

Eso deberían decirlo los directores para los cuales trabajo. Lo cierto es que descubrí en la Opera un mundo que me enamoró totalmente. Mi primer experiencia fue como coreógrafo de “Cármen” de Bizet y luego se sucedieron muchos títulos que me permitieron conocer compositores y autores maravillosos y las salas teatrales más hermosas de Latinoamérica, aunque sin lugar a dudas la experiencia más fuerte fue “Parsifal” en el Teatro Colón. Marcelo Lombardero es el responsable de mi entrada y permanencia en la lírica. Es mi referente y maestro en dirección y puesta en escena. Otro maestro que me marcó en dirección fue Julio Ordano, actor y director a quien aprecio y admiro.

¿Por qué crees que te convocan de diferentes proyectos para que hagas tu aporte artístico?

Pienso que eso tiene que ver con la experiencia de los años de camino o quizá con algún aspecto de mi manera de hacer. Insisto que hay cosas sobre las que prefiero no reflexionar, sólo dejo que sucedan.

¿Cuales son tus proyectos a futuro?

2016 está siendo un año muy movido y cargado de actividad. Con Tempotango estamos cerrando la etapa de “Cuatro Noches” y buscando una nueva obra. También seguimos en cartel con “Gardel”, “El tango es puro cuento” y el espectáculo de malambo “Pura sangre” de Los Potros. Otro espacio que me estimula y donde tengo mucha actividad es en la Compañía de tango de la U.N.A donde integro el equipo de dirección. En cuanto a la Opera, este año participé como coreógrafo y asistente de tres producciones y en breve estrenaré como director de escena una pieza de Haendel, “Agripina” en el teatro El picadero.

¿Cómo definirías tu estilo?

No sé si tengo un estilo, me da miedo pensarlo. Supongo que “propio(risas).

Trabajó con Ana Maria Stekelman, Oscar Araiz, Laura Roatta, Alfredo Rodríguez Arias, Marcelo Lombardero, Jean Francois Casanovas y Claudio Gallardou. Como bailarín recorrió Francia, Inglaterra, Italia, Russia, China, Canada, EEUU, Puerto Rico, Alemania, Brasil, Costa Rica, Panamá, Guatemala, Finlandia, Letonia y Estonia. Fue el Coreógrafo de Karabali, Evitango, Deseo, Wake Up, Caviar-TempoTango, y las óperas Carmen, Jenufa, Don Giovanni y Romeo y Julieta.
En 2012 y 2013 viajó a México para reponer la coreografía de la ópera Cármen con dirección de Marcelo Lombardero. Estrenó en Buenos Aires la obra “Taco Teco”.
En 2014 estrenó su obra “La muerte de Tommy Tango
En 2015 fue el coreógrafo de “Rusalka” de Marcelo Lombardero en el Teatro Municipal de Santiago y “Parsifal” en el Teatro Colón de Buenos Aires. También hizo la coreografía de “Rusalka” de Mercedes Marmorek. Dirigió el musical infantil “El tango es puro cuento”, “Cuatro Noches” y realizó la puesta en escena y dramaturgia del espectáculo de malambo argentino “Pura Sangre”, próximo a reestrenarse en la Opera de Beijing, China. Tuvo a cargo el asesoramiento coreográfico de “Los Ciegos” de Maeterlinck, con dirección de Nayi Awada y Tomás Bradley recientemente estrenada en Hasta Trilce. Fue asistente de dirección de Marcelo Lombardero para las reposiciones de Don Giovanni en el Teatro de Rancagua (Chile) y el Teatro El Círculo de Rosario. Realizó la dirección general del musical “Gardel”, con Guillermo Fernández y de “El tango es puero cuento” en el Konex.
En 2016 realizó como coreógrafo la opera de Brech y Kurt Weill, “Mahagonny” en el Teatro Municipal de Santiago de Chile. Sigue estando a cargo de la compañía de tango de la UNA (Universidad Nacional de Las Artes) con la dirección general de Rubén Suares. Coreografió la Opera de cámara del Teatro Colón de The Tempest Songbook y Teatro de los Milagros en La Usina del Arte.
En septiembre estrenará como director artístico y puesta en escena en el Centro experimental del Teatro Colon Díptico Kröpfl y en octubre, Agrippina de Händel, en el teatro Picadero con producción de Buenos Aires Lírica. En noviembre Tempotango realizará funciones en el ciclo Martes de Danza en el Centro Nacional de la Música con el estreno de¨Pipi Cucú
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PUBLICADO EN | PUBLISHED IN

REVISTA | MAGAZINE Nº 261




Fecha: SET 2016

Copyright: © Tangauta 1996-2017

Textos: Mariano Valbuena

Fotos: Fotógrafo – Cortesía González Cano