TeTeBa 20 años

García Lorca y el tango

In Misceláneas by Tangauta

El Teatro Terciario de Buenos Aires (TeTeBa) cumple 20 años y lo celebra presentando El Público de Lorca Tangueada todos los sábados de octubre a las 18 horas con entrada libre y gratuita en el Auditorio Joaquín V. González (Ayacucho 632, Ciudad de Buenos Aires)

Cuando el 2×4 encuentra lugar en el teatro


TeTeBa ofrece grandes obras teatrales realizadas con nivel profesional, pasión amateur y ninguna intención comercial. El Gobierno de la Ciudad decretó el proyecto de interés educativo.
El sábado 3 de octubre a las 18 en el Auditorio del ISPJVG, estrenará El Público de Lorca Tangueada, que en clave de tango homenajeará al gran poeta español.




La propuesta de TeTeBa –traducida en ensayos tangueros que comenzaron en marzo– se sostiene gracias a su alma mater: el actor y director, Gustavo Manzanal que dirige el teatro terciario y también estuvo ligado al teatro universitario. Así, hoy TeTeBa es el trabajo mancomunado de jóvenes muy entusiastas que tienen la posibilidad de realizar una vida teatral. TeTeBa no es una escuela, es un teatro de representación y producción que surgen del propio seno de la compañía. Son absolutamente autogestivas. Como se manejó el Teatro Universitario de Buenos Aires (TUBA) que sólo existió nueve años, TeTeBa también es una compañía formada por jóvenes provenientes de todas las carreras bajo la égida de un terciario, como sucede en todas partes del mundo. Las grandes metrópolis tienen su teatro universitario y terciario. Buenos Aires ahora sólo tiene el terciario.
Con Manzanal, que volvió tanguero a este grupo, charlamos.

¿Cómo abordas el tango en la obra?

La pieza El público de Lorca (es una obra teatral que Federico García Lorca escribió en 1930) se ambienta en un teatro y trata, entre otras cosas, sobre qué tipo de espectáculo es deseable ofrecer: algo abierto, sencillo para todos o más adecuado a la norma, en oposición a un teatro más oscuro, experimental. Mantenemos ese conflicto, pero la ambientamos en una tanguería, o mejor, el patio parecería estar a las puertas de la sala de teatro, vinculando ambas artes, conectándolas en lo medular, intrínseco, que transmiten, su misterio, el encuentro, color y ritmo. Entonces hay muchas músicas, algunas se bailan, otras acompa-ñan y fortifican la acción: tangos modernos (electrotangos), clásicos, más milongueados, más valseados, sensuales, con instrumentos solistas, con orquesta típica; en fin, un collage. Eso sí, ninguno cantado (allí sí me puse purista y no quise que la palabra ‘tanguera’ contaminase la poética lorquiana, no por un problema de valores sino de respeto a la musi-calidad exclusiva de su palabra).

¿Podrías contar la médula estética de la obra? ¿Cuánto hay de tango en ella, si querés empezar por un punto específico?

Acaba de terminar una representación de Romeo y Julieta y aparecen disquisiciones furibundas en torno al estilo elegido (hasta la propia Julieta, devenida en personaje fuera de la obra shakespeareana, interviene). Se mezcla el tema de la homosexualidad como forma de rebeldía -en tiempos lorquianos claro que así lo era- y varios acontecimientos anexos que dibujan un clima de desencuentro y dolor. Esto se baila, dice y actúa. El director del teatro defiende su tesis pero no logra resistir el embate que llega desde tantos sectores de una sociedad conflictuada y en crisis.

¿Por qué pensaste en el tango para hacer esta obra?

Asocio naturalmente la música flamenca con el verso o tirada de Federico: pensé en una música que alentara similares estímulos y acuñara el ideal de un sentimiento compartido para asimismo motivo de confrontación (de lo que hay mucho en el original). El tango me ofreció respuestas valederas, y además es un gusto enorme en cada ensayo sentirlo sonar o trabajar esa mágica disposición psicofísica que requiere (disfruto mucho del trabajo que hace con nosotros la coreógrafa Melina Condoluci).

¿Qué aspectos del tango refleja esta obra?

El sentir, movimiento continuo, tensión-distensión constante, figura, miradas, salón, mensa-jes encubiertos, reproche que asoma intempestivo, galanteo o romanticismo atemperados por la virulencia de las acciones. Hay mucho de todo ello en el teatro y especialmente en esta línea que perseguimos.

¿Se puede hacer teatro desde el tango?

Se puede hacer teatro desde todos los lados: el teatro amalgama la realidad sirviéndose de la verosimilitud de los estados de quienes lo llevan a cabo, por un lado, y, otro, del discurso que enarbola, que no admite discusión (puedo estar en desacuerdo, pero no negar que está allí, vivo, lanzado). El tango es una alternativa bastante ágil para implementarlo pues aviva el manto de contiendas y pasiones. Pero hay que tener cuidado con tergiversar sus propios códigos, sentires ocultos, cruces y quiebres, para ponerlos al servicio de otra cosa: insisto que a mis actores les suceda lo que tiene que sucederle según está previsto en la pieza que elegimos, pero si bailan, es lo que hacen. Cuando la música suena, ellos tienen que ser conscientes íntimamente de cuánto late en sus fueros internos y de qué modo los provoca y moviliza en su mostrar.

El público de Lorca tangueada

Sábados | OCT 2015 | 6 pm | Entrada libre y gratuita

Auditorio Joaquín V. González: Ayacucho 632, Ciudad de Buenos Aires


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Tango Revista Magazine Nº 249

El Tangauta Revista | Magazine Nº 249 (SET 2015)
COPYRIGHT: © Tangauta 2015
TEXTOS: Guillermo Chulak + L.V.
FOTOS: Cortesía de TeTeBa