Jorge Luis Borges y Ben Molar

Ben Molar (1915-2015)

In Promotores, Tango por Luz by Tangauta


Ben Molar (n. Moisés Smolarchik Brenner)
(Buenos Aires, 3 OCT 1915 – 25 ABR 2015)
Escritor, compositor, productor musical


Ben Molar
Me pongo loco y rabioso si no recibo la revista Tangauta.

Daba igual si había pasado un año sin vernos o nos habíamos encontrado en su oficina el día anterior, su saludo era el mismo: primero la sonrisa y, casi en simultáneo, el coscorrón seguido del reclamo “¿Por qué no viniste a visitarme?” Ocurrente, divertido y afectuoso, así vivirá en nuestro recuerdo. –Luz Valbuena y el equipo Tangauta



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Ben Molar es un personaje casi mitológico de Buenos Aires. Si bien fue famoso desde joven por la repercusión de sus boleros, fue una figura clave de la producción discográfica argentina de los años cincuenta y setenta.
En cuanto al tango, entre otros logros, creó el laureado proyecto 14 con el tango, primera expresión interdisciplinaria que congregó a destacados escritores, músicos y artistas plásticos y fue el promotor del Día Nacional del Tango, hoy celebrado en todo el mundo.
Ciudadano Ilustre de la ciudad de Buenos Aires disfrutaba de las grandes conversaciones y de las amistades que cultivó con nombres de la resonancia de Julio De Caro, Aníbal Troilo, Enrique Cadícamo y Tita Merello entre muchos otros.

El tango es una necesidad

¿Cómo fue su primer contacto con el tango?

Fue desde muy chico cuando mi vieja, ‘Fany’, me acunaba cantándome tangos. Si no la escuchaba tararear esas letras, no paraba de llorar. Mis viejos eran inmigrantes y muy tangueros. En todas las letras que escribían nuestros grandes poetas, existían reflexiones sobre tristezas, nostalgias, satisfacciones, alegrías, felicidades o malos momentos. Todas estas expresiones llegaban a nuestro pueblo y también a los inmigrantes que rápidamente se apropiaban del género como cualquier porteño.
Trabajé en el cine Palace Medrano, que estaba en la calle Corrientes y Medrano, con un grupo de pibes muy jovencitos, aficionados al teatro, dirigidos en aquel entonces por Carmelo Santiago y por mí. Allí formamos lo que para esa época se titulaba “cuadro filodramático”, espacio dedicado a la interpretación de sainetes y recitados. Allí, siendo muy pibe, tocaba Aníbal Troilo su bandoneón.

Troilo siempre me prometía ‘para mañana’ y ese ‘mañana’ no llegaba nunca. Pero ¿cómo iba a enojarme con Pichuco? ¿De dónde iba a sacar valentía?

¿Por qué cree que las letras del tango se metieron tan rápido en el alma de los inmigrantes?

Porque expresaban un sentimiento totalmente creíble. Nuestros abuelos y padres aprendían esas letras con ganas porque relataban las vidas de todos ellos. Lo bueno de nuestros intérpretes del pasado como Carlos Gardel, Ignacio Corsini, Agustín Magaldi, Azucena Maizani o Mercedes Simone; era que cantaban en forma muy convincente. Creo que esto es muy importante y debieran aprenderlo los cantantes de hoy y de todos los tiempos. Uno tiene que creer lo que canta o, por lo menos, la mitad de lo que dicen sus canciones.

¿En qué barrio se crió?

En mi querido Villa Crespo, barrio tanguero por excelencia y de calles privilegiadas que me permitieron conocer en la lechería La Pura a Celedonio Flores, Leopoldo Marechal, Raúl Soldi y Osvaldo Pugliese. Era un barrio muy tanguero.

En esa época era usual escuchar tangos pero, ¿cómo se vinculó al ambiente de la música?

Así como la gente se acerca al cigarrillo o a la bebida, mi vicio mayor consistía en acercarme al ‘trocen’. Amanecer en el centro, caminando la calle Corrientes, era una de las cosas más lindas que a uno le podían suceder. No hay que olvidarse de que en esa época, desde Callao hasta el bajo, existían veinte lugares de tango. Por pocas monedas en un mismo día podíamos escuchar en El Nacional a Anselmo Aieta; a cien metros estaba Miguel Caló; en el Tibidabo, Aníbal Troilo; en Paraná y Corrientes, Ángel D’Agostino. Era una rica variedad de nombres que de tanto escucharlos era imposible que no se entablace una relación de amistad.

Ben Molar - Julio De Caro
Si Julio De Caro hubiese nacido en Alemania o Austria, estaría considerado como uno de los más grandes músicos a la altura de Schumann, Schubert o Chopin.

Ben Molar y Julio De Caro (Cortesía de Ben Molar)

¿Alguna vez escribió un tango?

Hace cuarenta o cincuenta años escribí un tango porque mi venerado amigo Julio De Caro me insistió mucho para que lo hiciese. No podía negárselo al más grande revolucionario de la historia del tango hasta hoy y creador de la escuela decariana. Recuerdo que una vez estábamos sentados alrededor de una mesa junto a Enrique Santos Discépolo, Cátulo Castillo, Enrique Cadícamo y Celedonio Flores. Yo no paraba de pensar en cómo iba a escribir la letra de un tango para Julio De Caro con los monstruos que poblaban ese bar. Hasta ese momento sólo había escrito boleros y traducciones de canciones en inglés. Pero al final fue tanta la insistencia del amigo que escribí ¡Calla, corazón, calla!. Nunca me animé a dárselo a ninguna orquesta para que lo interpretase.

¿Cómo nace la amistad con Julio De Caro?

Apenas me lo presentaron, me abrió su corazón. Era un hombre sencillo y humilde. Cuando caminábamos por la calle la gente lo saludaba afectuosamente y él siempre se preguntaba por los motivos de tanta gratitud. Si Julio De Caro hubiese nacido en Alemania o Austria, estaría considerado como uno de los más grandes músicos a la altura de Schumann, Schubert o Chopin. Algún día alguien va a tener que hacer óperas con la música de este genio.


¿Cree que hoy día se discute de tango?

No tanto como antes pero se habla mucho y se escribe bastante. Si no, tome el ejemplo de los medios de Tangauta, que me pone loco y rabioso cuando no recibo la revista. Sobre todo cuando descubro que mi querido Mario Sejas la tiene un día antes que yo. Aunque tenga la suerte de estar a tres metros de la redacción de Tangauta, no tiene más derecho que yo, porque no hay que olvidarse de que soy mucho más joven que él.

¿Qué es el tango?

El tango es una necesidad, al igual que respirar, soñar y dormir.


14 CON EL TANGO

por Ben Molar


Fue una ocurrencia mía donde se fusionaba en una muestra y en un disco la música de los grandes compositores junto a la poesía de los literatos argentinos fundamentales y la pintura de los maestros plásticos. Luego de pedirle a Jorge Luis Borges que me hiciera la letra de un tango milonga, me fui a ver a Ernesto Sábato para decirle lo mismo. Al poco tiempo escribió Alejandra, que es un personaje de su novela Sobre héroes y tumbas. Fue al único al que le permití elegir el músico que le pondría la melodía a su tango, que no dudó en decir con muchísima humildad “A mí me gustaría que fuese Pichuco”.
Le llevé la letra al ‘Gordo’ y comenzaron a pasar los días. Pichuco siempre me contestaba lo mismo: “Quedate tranquilo, mañana te entrego la música”. Ese ‘mañana’ no llegaba nunca. Pero ¿cómo iba a enojarme con Pichuco? ¿¡Cómo iba a retar a un mentirosito de la dimensión de Troilo!? ¿De dónde iba a sacar valentía para darle un reto por la tardanza?
Se estaba acercando la fecha límite que me había puesto la compañía y el sello comenzaba a intimidarme con que si no me apuraba, no salía el disco 14 con el tango.
El 10 de octubre de 1966 festejábamos con mi querida Pola (Neuman), que está en el cielo, un nuevo aniversario de casamiento. Invitamos a Ernesto Sábato y a su esposa a Relieve, donde tocaba el ‘Gordo’ Troilo y su orquesta. La idea era presionarlo para que me entregase la música que me debía desde hacía un año.
Relieve quedaba en el primer piso de Florida y Diagonal Norte y el ‘Gordo’ nos dedicó la noche. A las tres de la mañana terminó su actuación, se acercó a la mesa y nos dijo: “Muchas gracias por la visita y hasta mañana”.
Cuando escuché eso, me empezó a subir la adrenalina y le dije al oído: “No hay hasta mañana que valga, ‘Gordo’, yo no me muevo de tu lado hasta que no me des la música. Lo llevé hasta Belgrano al 1600, donde vivía en esa época, y le seguía insistiendo que no lo iba a dejar hasta que no me diera la partitura. Pero en lugar de entrar a la casa, nos metimos en el almacén de la esquina y comencé a tomar café. De repente me dice: “Esperate un ratito”.
A las 5 de la mañana, el ‘Gordo’ entró al baño. Comenzaron a pasar los minutos y no salía. ¡Para mí demoró como un siglo! Cuando al fin volvió, me trajo en un papel la parte de piano donde había escrito la melodía de Alejandra.

Otra vez el ‘Gordo’ Pichuco me dijo: “Vos me llamaste para hacer un tango con Ernesto Sábato, ahora no sabés qué importante sería para mí hacer una milonga con Jorge Luis Borges”. Tenía un profundo respeto por el nivel intelectual de nuestros escritores y poetas.
Conversé con Borges y me autorizó a darle Milonga de Manuel Flores. No sé si existen otros países donde los músicos populares hayan podido formar pareja profesional con personajes del más alto nivel de la literatura.

Ben Molar -14 con el tango • Instrumentaciones musicales y conducción orquestal: Alberto Di Paulo • Producción: Ben Molar • Sello: Fermata
Junto con el lanzamiento del disco, se realizó una muestra con pinturas de Carlos Alonso, Héctor Basaldúa, Carlos Cañas, Santiago Cogorno, Zdravko Ducmelic, Rael Forner, Vicente Forte, Mario Darío Grandi, Julio Martínez Howard, Onofrio Pacenza, Leopoldo Presas, Luis Seoane, Raúl Soldi y Carlos Torrallardona.


Lado 1
  1. Alejandra
    (Aníbal Troilo – Ernesto Sábato)
  2. Bailate un tango, Ricardo
    (Juan D’Arienzo – Ulises Petit de Murat)
  3. Como nadie
    (Lucio Demare – Manuel Mujica Láinez)
  4. Elegía
    (Osvaldo Manzi – Alberto Girri)
  5. ¿En qué esquina te encuentro Buenos Aires?
    (Héctor Stamponi – Florencio Escardó)
  6. La mariposa y la muerte
    (Armando Pontier – Leopoldo Marechal)
  7. Marisol
    (Sebastián Piana – Córdova Iturburu)
  8. Lado 2
  9. Milonga de Albornoz
    (José Basso – Jorge Luis Borges)
  10. Nadie puede
    (Enrique Delfino – César Tiempo)
  11. Oro y gris
    (Mariano Mores – León Benarós)
  12. Sabor a Buenos Aires
    (Miguel Caló – Carlos Mastronardi)
  13. Sesenta balcones y ninguna flor
    (Ástor Piazzolla – Baldomero Fernández Moreno)
  14. Tango para Juan soldado
    (Alfredo De Angelis – Conrado Nalé Roxlo)
  15. Un silbido en el bolsillo
    (Julio De Caro – Nicolás Cocaro)



Ben Molar

Fue una de las figuras claves de la producción discográfica argentina de los años cincuenta y setenta. Fue el creador del sello discográfico Fermata y estuvo relacionado con el lanzamiento y, en algunos casos, la creación de movimientos de música popular y vernácula (entre los que pueden mencionarse a Mercedes Sosa, El Club del Clan, Los Abuelos de la Nada y Las Trillizas de Oro) como también la traducción, adaptación y difusión figuras internacionales (como Maurice Chevalier, Los 5 Latinos, Neil Sedaka, Los Beatles, Paul Anka y otros en el ámbito sudamericano).
Compuso la música de las películas Días calientes (1966) y Punto y banca (1959) y obras para Un elefante color ilusión (1970), Yo soy el criminal (1951), Fascinación (1949) y Navidad de los pobres (1947).
Creó el laureado proyecto 14 con el tango, primera expresión interdisciplinaria que congregó a destacados escritores, músicos y artistas plásticos.
Fue el promotor del Día Nacional del Tango, hoy celebrado en todo el mundo.
Fue miembro de la Academia Nacional del Tango de la República Argentina y de la Academia Porteña del Lunfardo.
Entre otros honores, recibió el título de Ciudadano Ilustre de la ciudad de Buenos Aires. •





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Tangauta revista-magazine El Tangauta • Revista | Magazine Nº 23 (01 ABR 1997)
Copyright: © Tangauta 2015
Textos | Texts: Ariel Fontanet + Luz Valbuena
Fotos | Photos: Tangauta